A veces, mi Argentina me da lástima, me suena a un ciego que vive en un palacio pero su imaginación lo ubica en un terreno lleno de obstáculos.Seguimos neciamente aceptando la impresentable administración de la salud, con Hospitales deficientes en gestión, orden y limpieza.Seguimos indiferentes al robo indiscriminado que se produce en el área de transporte con componendas millonarias a través de los subsidios.Soportamos resignados e indignados, los atrasos, el manoseo, la incomodidad, la falta de asepsia y la humillación de trasportarnos como animales sin valor.Seguimos observando perplejos pero indiferentes, como se distribuyen cargos a gente, que la sociedad los eligió para otro tipo de tareas. Demostrando descaradamente que no hay ningún tipo de planificación ni idoneidad para
realizar la gestión.
Asombrados oímos todos los meses cómo un gobierno nos miente atrevida y neciamente sobre la inflación real.
Todos sirven para todo, lo importante es no sacar los pies del plato y seguir aumentando atribuciones y recursos.Seguimos aguantando hipócritamente que nos digan que un pobre que ahora tiene trabajo, ha dejado de ser pobre.Una gran mentira que sólo lo saben los eternos pobres, que aún siguen sin casas, sin salud y sin una educación formativa.Continuamos viendo las villas crecer, generando niños resentidos, sin posibilidades y excluidos de un sistema digno y equitativo de convivencia.Nos hemos acostumbrado a ver la miseria y la humillación social en las puertas de nuestras casas.Seguimos viendo por TV, vergonzosamente, el maltrato infringido a las comunidades étnicas. Desprotegidas y sin posibilidades reales de acoplarse a una humanidad cálida y protectora del ser humano.Continuamos pagando salarios monstruosos a funcionarios corruptos y ladrones, que se nos ríen en la cara, protegidos por los fueros y la corrupción corporativa.Vemos aún en muchos casos, que la justicia no es tan ciega con los ricos, pero implacable con la pobreza y la ignorancia.Argentinos, se nos está escapando una oportunidad tangible y puntual de construir una sociedad más equitativa, con infraestructuras acorde a las necesidades actuales.Pues es ahora que hay caja, donde se pueden cristalizar los proyectos y mejorar de una vez por toda, la calidad de vida de todos los argentinos.Tenemos la obligación moral e histórica, para con nuestros descendientes, de intentar dejarles una sociedad más limpia, apacible y honesta, de la que hemos recibido de los desconsiderados que nos presidieron.La protesta pacífica es una vía y el reclamo puntual ante circunstancias precisas, es otra. Pero fundamentalmente, debemos aprender a pensar el voto que nos toca cada 4 años. J.G.
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